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Experiencia de Aude y Gauthier a Huchuy Yachaq


Impulsados por nuestra motivación para actuar sobre el terreno y, convencidos de que la educación es la clave para ofrecer un entorno propicio para la plenitud de los niños, nos encantó el que Amandine, vicepresidenta de Los Chicos de Cusco, aceptase nuestro deseo de ser voluntarios durante 7 semanas entre octubre y noviembre del 2018. Al dejar nuestra vida cotidiana de ingenieros en la prevención de riesgos industriales, iniciábamos una experiencia muy enriquecedora y un paréntesis en nuestras vidas de lo más beneficioso.!

Intervinimos en la escuela infantil «Las Hormiguitas» del barrio desfavorecido de Hermanos Ayar, situado a 20 min de autobús del centro de la ciudad de Cusco. Por las mañanas asistíamos a las maestras en clase y dedicábamos tiempo a los niños con más dificultades. Del mismo modo ayudamos a un psicólogo en el análisis del comportamiento de algunos alumnos con situación delicada.

Marlene, la directora de la escuela, aprovechó también nuestra llegada para poner de nuevo en marcha la biblioteca. Por las tardes, acogíamos a los niños del barrio y de la escuela para actividades lúdicas, de sensibilización a la higiene, de refuerzo escolar (matemáticas, vocabulario) así como trabajos manuales libres para permitirles expresar su faceta creativa. Esto permitía también a Marlene acoger a los «papitos» para sensibilizarlos al saber estar con los niños y ayudarles con tareas de costura y punto cuyo producto será vendido a continuación en el mercado.

No les ocultamos que nuestras jornadas estuvieron bien llenas y que dormíamos como bebés por las noches…pero aquellas tardes fueron la oportunidad de establecer vínculos especiales con los niños, de oírlos reír y de enriquecernos con ellos.

Intervinimos también durante 10 días en la escuela de Asvin. De inmediato nos sorprendió agradablemente la belleza de la escuela, sus infraestructuras, su Biblioteca y su organización eficaz. Es bueno ver, después de 11 años de existencia, cómo la escuela ha evolucionado gracias al personal in situ, a los donativos y a las acciones de los voluntarios. Hemos podido constatar que a Las Hormiguitas aún le queda un largo camino por recorrer en su nuevo local para aspirar a ser una escuela tan agradable como la de Asvin. Por esta razón, de acuerdo con Amandine y el director de Asvin, convenimos en que nuestros últimos días de voluntariado serían sin duda más beneficiosos en Las Hormiguitas que en Asvin.

Nos aplicamos por lo tanto a intentar arreglar de nuevo la Biblioteca de Las Hormiguitas con el propósito de que sea un verdadero lugar de convivencia y de refugio para los niños tras la clase de la mañana.

Nuestra primera obra, que nos llamó la atención desde el principio, fue asegurar la escalera de acceso a la biblioteca. En efecto, al estar completamente abierta por un lado, sin barandilla, se podía imaginar fácilmente la caída de más de 8 metros de un niño… no fue fácil encontrar todo el material deseado en esta circunstancia, pero supimos llevar a cabo los objetivos que nos habíamos fijado.

A continuación, nos dedicamos a desembalar todas las cajas de libros (más de 700), a hacer su inventario y a colocarlos en la biblioteca, para que sea digna de este nombre.

Luego la decoramos a fin de que los niños se sientan bien en ella, tengan ganas de estar en su interior y hablen de ella a su alrededor. Estamos orgullosos de haber visto la alegría de los niños al descubrir la tienda que les habíamos fabricado y de haber tenido nuevos «abonados» de 11 y 13 años que vinieron para que les ayudáramos a hacer sus deberes o incluso para participar en las actividades manuales que habíamos organizado.

Esperamos en adelante que la Biblioteca esté en el buen camino y que se llenará aún más de niños del barrio. ¡A los próximos voluntarios la tarea de organizarla y darle vida!

Agradecemos calurosamente a Los Chicos de Cusco y a las escuelas de Las Hormiguitas y Asvin por su recibimiento y su gentileza que hicieron de este voluntariado un verdadero éxito. Regresamos con la mente llena de innumerables recuerdos y de proyectos para continuar nuestra ayuda.

     Aude y Gauthier



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